La disminución en la demanda global y las restricciones arancelarias afectan la economía china, que muestra signos de desaceleración en su crecimiento.
La economía de China ha experimentado una notable reducción en sus pedidos manufactureros, alcanzando en octubre su nivel más bajo en medio año, con un índice PMI de 49.0 puntos. Este dato refleja una desaceleración en la actividad industrial, en medio de crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos y otros socios internacionales. Las restricciones arancelarias han llevado a los productores chinos a explorar nuevos mercados en regiones como Europa, América Latina, Oriente Medio y África; sin embargo, estas ventas adicionales aún no compensan las pérdidas en el mercado estadounidense. La disminución en las exportaciones ha contribuido a reducir el crecimiento económico del país a un 4.8% en el tercer trimestre, su cifra más baja en 12 meses, aunque aún dentro de las expectativas oficiales de cerca del 5%. Analistas consideran que la dependencia de Pekín en la demanda externa plantea riesgos para su estabilidad económica futura, al tiempo que las dificultades en el comercio internacional generan incertidumbre sobre el rumbo de su economía en los próximos meses. En contexto, estos desafíos reflejan cómo las tensiones comerciales globales pueden afectar no solo a las relaciones internacionales, sino también al ritmo de crecimiento de las principales economías del mundo.
