El incidente, confirmado por el Pentágono, incrementa las tensiones en una región marcada por la presencia de Venezuela y los esfuerzos antinarcóticos de EE. UU.
En la mañana del 5 de septiembre, las fuerzas armadas de Estados Unidos dieron a conocer la existencia de un incidente ocurrido el día anterior en aguas internacionales del Caribe, donde dos aviones de combate venezolanos sobrevolaron de manera provocadora un buque de guerra de la Marina estadounidense. El incidente ocurrió en un contexto donde las autoridades militares detectaron acciones que podrían obstaculizar las operaciones de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en la región caribeña.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos describió la acción como una maniobra “altamente provocadora” y denunció que forma parte de un patrón de intervenciones por parte del régimen venezolano dirigido por Nicolás Maduro para interferir en las operaciones internacionales. Según la entidad, estos movimientos representan una amenaza a la seguridad regional y a los esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado que Estados Unidos lidera en la zona.
Los expertos militares consideran que este tipo de acciones refuerzan las tensiones políticas en la región, cuyo interés estratégico y geopolítico ha ido en aumento, especialmente ante las recientes manifestaciones de soberanía por parte del gobierno venezolano y su relación con otros actores internacionales. La presencia de aeronaves venezolanas en estas aguas ha generado preocupación en la comunidad internacional, dado su potencial para desestabilizar la estabilidad regional y complicar los esfuerzos multilaterales de control y vigilancia.
El hecho fue condenado por legisladores estadounidenses, con algunos calificando la maniobra como una “escalada obscena” que no será tolerada. En respuesta, las autoridades de EE. UU. reafirmaron su compromiso de defender sus operaciones y garantizar la libertad en la navegación en esta estratégica zona marítima.
