Las recientes propuestas de la DEA para atacar organizaciones del narcotráfico en suelo mexicano fueron frenadas por la Casa Blanca y el Pentágono, en medio de tensiones legales y políticas.
Durante las primeras semanas del segundo mandato presidencial en Estados Unidos, funcionarios de la Administración de Control de Drogas (DEA) sugirieron llevar a cabo operaciones militares dirigidas contra cárteles de la droga en México, incluyendo ataques a líderes y golpes a infraestructura. Sin embargo, estas propuestas fueron rápidamente detenidas por la Casa Blanca y el Pentágono, que consideraron que carecían de un marco legal sólido y que la catalogación de organizaciones como terroristas no otorga autoridad suficiente para acciones militares directas. La discusión se dio en un contexto donde Washington había designado a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, lo que no implica automáticamente la autorización para realizar operaciones militares sin el consentimiento del gobierno mexicano. La tensión aumenta en medio de recientes incidentes en los que Estados Unidos realizó ataques en aguas del mar Caribe, acciones que Caracas ha rechazado categóricamente. La administración estadounidense mantiene una postura de colaboración con México, y los debates internos reflejan la complejidad de enfrentar el narcotráfico sin vulnerar las leyes nacionales e internacionales.
