Tres cazas rusos sin planes de vuelo ni contactos son repelidos en una nueva provocación en medio de tensiones en Europa del Este.
El 19 de septiembre, aeronaves militares rusas de combate del modelo MiG-31 “Foxhound” sobrevolaron por casi doce minutos el espacio aéreo de Estonia, país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La incursión se dio en un contexto de incrementada tensión en la región, generando preocupación entre las naciones aliadas. Tras la violación, aviones de la Fuerza Aérea Italiana, tipo F-35A Lightning, efectuaron maniobras de interceptación y lograron expulsar a los cazas rusos del territorio estonio. La presencia de estos aviones rusos sin planes de vuelo, con transpondedores apagados y sin comunicación con las autoridades aéreas de Estonia, refuerza la percepción de una provocación deliberada. La acción fue condenada por el gobierno estonio, que convocó formalmente al encargado de negocios ruso para expresarle su rechazo. Esta tendencia de incursiones es, además, el tercer incidente similar en la región desde principios del año, incluyendo provocaciones en Polonia y Rumania en medio de las negociaciones de paz en Ucrania. Algunos analistas interpretan estos movimientos como un ensayo por parte de Rusia para medir la capacidad de respuesta de la OTAN y distraer la atención frente a los avances en el conflicto ucraniano, con el objetivo de mantener la tensión y buscar ventajas militares en la región.
