Nuevo esfuerzo binacional busca fortalecer la vigilancia y frenar el ingreso ilegal de armas, con mayor cooperación y uso de tecnología avanzada. Recientemente, funcionarios de México y Estados Unidos realizaron un encuentro en McAllen, Texas, para formalizar una colaboración focalizada en combatir el tráfico ilícito de armas en la frontera compartida. En esa reunión, se lanzó la iniciativa conocida como Misión Cortafuegos, que busca ampliar la aplicación de la herramienta de rastreo de armas eTrace, desarrollada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de Estados Unidos, con el fin de facilitar investigaciones y análisis balísticos en toda México. Este programa forma parte de un conjunto de acciones que incluyen el fortalecimiento de operativos en puntos críticos de la frontera y la coordinación en investigaciones relacionadas con el tráfico armamentístico. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que una de las metas principales es incrementar los procedimientos de inspección en frontera para evitar la entrada ilegal de armamento y reducir la influencia de organizaciones delictivas en ambos territorios. Además, los países acordaron establecer un grupo de trabajo dedicado a desarticular las finanzas ilícitas vinculadas con el contrabando, así como a colaborar en la confiscación de activos ilegales y en la prevención del robo de combustible. Desde el inicio del mandato del expresidente Donald Trump, México ha reportado más de 125 investigaciones relacionadas con armas de fuego, donde se han asegurado diversas armas y detectado conexiones con redes criminales transnacionales, reflejando la magnitud del problema y la necesidad de cooperación internacional. Este esfuerzo refleja una tendencia global de intensificar las acciones contra la delincencia organizada que cruza fronteras, mediante la implementación de tecnología, capacitación y acciones conjuntas que buscan reducir la violencia y el flujo ilegal de armas en la región.
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