El empresario mexicano disfrutó en el estadio Carlos Tartiere del enfrentamiento entre el Real Oviedo y el Real Madrid, cumpliendo una apuesta que tuvo lugar hace más de una década.
El pasado sábado 23 de agosto, el estadio Carlos Tartiere en Oviedo se convirtió en escenario de un momento histórico para el club local y para uno de sus seguidores más destacados, Arturo Elías Ayub. El empresario mexicano, vinculado a los grupos Carso y Pachuca, vivió en primera fila su ansiada promesa de asistir a un partido entre el Real Oviedo y el Real Madrid en la máxima categoría del fútbol español. La ocasión se dio en la jornada 2 de LaLiga, marcando un regreso del club asturiano a la élite después de años en divisiones inferiores.
El vínculo de Ayub con el club ovetense se remonta a sus primeros contactos con la entidad en los años en que Grupo Carso, liderado por Carlos Slim, adquirió acciones. Desde entonces, su interés por el Real Oviedo ha ido en aumento, especialmente tras la positiva gestión a cargo de Grupo Pachuca, que ha llevado al equipo a competir en la primera división española. La noche en Oviedo no solo cumplió una promesa personal, sino que también simbolizó la recuperación del club y la culminación de una relación que se gestó hace más de una década.
La imagen de Ayub junto a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, en la grada del Tartiere, fue la protagonista de la noche y se volvió viral en las redes sociales. Aunque ya en 2016 había compartido palco con Pérez en el Santiago Bernabéu, esta ocasión adquirió un carácter más especial, dado el contexto y la presencia del equipo local en la máxima división. El evento también subraya el crecimiento y la consolidación del Real Oviedo como un equipo que retoma su lugar en la élite del fútbol español, consolidándose como un símbolo de la historia y la tradición deportiva en Asturias.
Este encuentro resonó profundamente en la afición ovetense, que disfrutó de una noche de historia y celebración, al mismo tiempo que reafirmó el vínculo del empresario con la ciudad y su equipo. La visita de figuras internacionales y los gestos de apoyo desde la tribuna evidencian cómo el deporte puede convertirse en puente de conexiones y sueños cumplidos.
