La adquisición de divisas por particulares en un mes supera niveles históricos, evidenciando cambios en la economía y la fuga de capitales en Argentina.
En septiembre, el mercado cambiario argentino experimentó una cifra sin precedentes en la compra de dólares por parte de personas físicas, alcanzando aproximadamente 6.578 millones de dólares en un solo mes. Este fenómeno refleja una tendencia de fuerte salida de divisas que ha preocupado a analistas por su impacto en la economía nacional.
El balance del Banco Central de Argentina revela que, desde el inicio del mandato del gobierno de Javier Milei, las operaciones de Formación de Activos Externos (FAE) han escalado, sumando cerca de 7,76 mil millones de dólares en septiembre. Esta cifra es la más alta desde agosto de 2019 y constituye una muestra clara del aumento en la demanda privada de moneda extranjera, impulsada por distintas razones, incluyendo la búsqueda de refugio en dólares ante la incertidumbre económica.
Además, el sector agrícola, especificamente los productores de oleaginosas y cereales, ha mostrado ingresos extraordinarios en los primeros nueve meses del año, con una entrada neta de casi 30 mil millones de dólares, favorecidos por reducciones impositivas en retenciones. Sin embargo, esta bonanza no ha evitado que la salida de divisas por turismo y gastos en el exterior siga en aumento, generando un desequilibrio en las cuentas cambiarias.
Expertos del mercado se han mostrado sorprendidos por el volumen de compras en un solo mes, señalando que solo unas pocas millones de personas adquirieron cantidades significativas de dólares, lo que evidencia una tendencia de fuga de capitales y desconfianza en la estabilidad económica del país. La situación se enmarca en un contexto donde la inversión extranjera directa también ha presentado salidas, acentuando la tensión en la balanza de pagos.
Este escenario confirma que, aunque Argentina presenta reservas, la dinámica del mercado y las decisiones de los actores económicos continúan marcando una tendencia hacia mayor demanda de dólares, en un momento de incipiente ajuste fiscal y cambios políticos.
