La convencional y legisladora acusa a medios y filtrasiones internas por conversaciones privadas, en medio de tensión en la sesión legislativa.
En una sesión legislativa altamente tensa en la provincia de Santa Fe, la diputada y convencional Amalia Granata expresó su malestar ante las filtraciones de conversaciones privadas en medio de la discusión por la reforma constitucional. Durante el debate, solicitó al presidente de la Asamblea Legislativa, Felipe Michlig, que retirara a los fotógrafos del recinto, argumentando que información confidencial filtrada a un medio digital había generado controversia sobre su asistencia y participación en las sesiones.
La polémica surgió luego de que publicaciones revelaran detalles sobre las ausencias de Granata, particularmente en días en los que justificó su falta por motivos personales, como la búsqueda de una niñera durante un feriado. La legisladora insistió en que no controla las filtraciones y criticó la libertad de prensa, pero aclaró que algunas conversaciones en grupos internos de la bancada habían sido divulgadas sin su consentimiento, generando preocupación y desconfianza entre los miembros del bloque.
Este episodio refleja las dificultades internas que enfrentan los legisladores en un proceso político donde la información es un recurso estratégico, y subraya la relevancia de mantener la confidencialidad en debates internos. La tensión también revela la frágil relación entre los políticos y la prensa, en un contexto donde la transparencia y la protección de la privacidad se vuelven temas críticos en la política santafesina.
Desde el ámbito legislativo, fuentes cercanas señalaron que el disgusto de Granata no solo responde a las filtrasiones externas, sino también a las internas, donde enfrentó desafíos significativos en la consolidación de su bancada, que ha visto la salida de varios de sus miembros en un corto período, debido a conflictos internos y maltratos en el entorno político.
