La interrupción en el gobierno provoca una disminución del 10 al 20% en operaciones aéreas en más de 40 aeropuertos principales, afectando a pasajeros y aerolíneas.
La paralización parcial del gobierno de Estados Unidos, provocada por la falta de acuerdo para aprobar el presupuesto, ha comenzado a alterar significativamente la actividad aérea en varias regiones. Desde el 5 de noviembre, se reporta una reducción del 10% en la capacidad de vuelo en los principales centros de tránsito aéreo del país, afectando a más de 40 aeropuertos con alto volumen de pasajeros y operaciones. La Administración Federal de Aviación ha instado a las aerolíneas a colaborar en la reprogramación de sus horarios para mantener la seguridad y eficiencia del sistema. Esta situación ocurre en un contexto donde la escasez de personal de control aéreo, debido a que estos empleados trabajan sin remuneración por el cierre, refleja los efectos directos del desacuerdo político en la infraestructura y movilidad del país. La reducción en vuelos puede generar retrasos y complicaciones para viajeros y operadores aéreos, además de evidenciar la vulnerabilidad del sistema frente a crisis presupuestarias.
