Tres manifestantes de Just Stop Oil, acusados de dañar el monumento prehistórico, son puestos en libertad tras argumentar protestas pacíficas y derechos civiles.
Recientemente, un tribunal en Salisbury, en el suroeste de Inglaterra, tomó la decisión de liberar a tres activistas responsables de una protesta contra los combustibles fósiles que involucró daños leves en el icónico monumento prehistórico de Stonehenge. Los participantes, miembros del grupo ambientalista Just Stop Oil, usaron polvo y pintura para protestar, alegando que su acción fue una manifestación pacífica para expresar su desacuerdo con las políticas energéticas del gobierno.
Este incidente ocurrió en junio de 2024, cuando los activistas, identificados como Rajan Naidu, Niamh Lynch y Luke Watson, ingresaron al sitio y rociaron las piedras con sustancias que, según afirmaron, podrían ser removidas sin dejar daños permanentes. Aunque fueron arrestados y enfrentaron cargos por vandalismo, su comparecencia ante la justicia culminó en su liberación, tras alegar que el acto fue una forma de ejercicio de la libertad de expresión y protesta. El juez argumentó que una condena podría restringir derechos fundamentales y que las protestas deben ser respetuosas de los símbolos culturales y patrimonio mundial.
Es importante contextualizar que Stonehenge, con más de 4,500 años de antigüedad, es uno de los monumentos más emblemáticos y frágiles del patrimonio mundial. La protección de estos sitios es fundamental para preservar su valor histórico y cultural. La decisión judicial refleja un equilibrio entre la libertad de expresión y la protección de monumentos históricos, destacando la relevancia del activismo ambiental en el marco legal actual.
