El gobernador de Hidalgo señala que años de abandono facilitaron la expansión del crimen organizado en la región, incluyendo ataques recientes.
El clima de inseguridad en la región de Tula, en el estado de Hidalgo, se atribuye a acciones y omisiones cometidas por administraciones pasadas. La presencia de organizaciones delictivas, involucradas en actividades como el robo de combustible y la toma clandestina de ductos, se considera resultado de múltiples años de negligencia y falta de una respuesta eficaz. La región, especialmente el corredor por donde circulan los ductos de Petróleos Mexicanos, continúa siendo uno de los puntos con mayor actividad ilícita en la entidad.
El gobierno estatal ha subrayado que los delitos en Tula y la zona de Cuautepec derivan de una falta de combate efectivo en el pasado, lo que permitió la consolidación y expansión de estos grupos. La expansión del crimen incluye extorsiones, cobro de piso y otros ilícitos que afectan la seguridad local. El mandatario ha reiterado el compromiso de su administración por confrontar estas organizaciones con firmeza, aunque aún no se detallan quiénes podrían estar detrás del reciente ataque armado en Tula, donde seis personas perdieron la vida en un centro nocturno.
El fenómeno de criminalidad persistente en la región no solo responde a fallas en el pasado, sino que también requiere una estrategia coordinada para revertir el daño. La atención a estos hechos se complementa con esfuerzos en educación digital, como la entrega de más de 25 mil dispositivos tecnológicos a estudiantes, con una inversión que supera los 70 millones de pesos, buscando fomentar el desarrollo social en la localidad.
