Jaltocán, uno de los municipios más pequeños en extensión, se encuentra mayormente inserto en Huejutla, evidenciando la complejidad territorial de la región.
Hidalgo presenta una geografía donde las divisiones territoriales reflejan una estructura irregular, especialmente en localidades con configuraciones fronterizas únicas. Uno de los ejemplos más notables es Jaltocán, municipio que casi en su totalidad se encuentra dentro de los límites de Huejutla de Reyes, en la parte norte del estado. Con solo 38.4 kilómetros cuadrados, es uno de los municipios más pequeños de la entidad, mientras que Huejutla supera diez veces esa extensión, alcanzando 394.4 kilómetros cuadrados. La cercanía y distribución irregular hacen que la mayoría de Jaltocán esté contenida en Huejutla y limita las vías de comunicación directa, generando desafíos en la administración y en la movilidad de sus habitantes.
Este tipo de demarcaciones refleja la historia y la evolución territorial de la región, que ha sido habitada por civilizaciones indígenas que dejaron huellas en el trazado del territorio. La presencia de enclaves como Jaltocán también evidencia cómo las fronteras municipales en Hidalgo no siempre siguen patrones geométricos continuos, presentando formas angulosas y recortes que responden a antiguas delimitaciones socio-históricas más que a divisiones planificadas modernas. La facilidad de desplazamiento y la interacción entre los vecinos en estas áreas, sin embargo, puede facilitar la integración social, pese a la complejidad administrativa que estas estructuras generan.
Este fenómeno de municipios insertados dentro de otros no es exclusivo de Hidalgo, pero resulta especialmente relevante en contextos donde la topografía y la historia han moldeado un mosaico territorial diverso, que requiere soluciones innovadoras para su gestión y conectividad. La región, por tanto, refleja un patrimonio de organización territorial que todavía plantea desafíos para el desarrollo coherente y equitativo de sus comunidades.
