La Fiscalía descarta presencia de cárteles en el crimen contra Lauro Orozco Gómez, explorando otras hipótesis de motivación.
El pasado miércoles 19 de noviembre, la muerte del exalcalde Lauro Orozco Gómez en la cabecera municipal generó atención por la naturaleza del ataque. La Fiscalía General del Estado aclaró que las investigaciones iniciales no indican participación de grupos del narcotráfico en los hechos. Aunque algunos antecedentes evidencian amenazas previas por parte de la delincuencia organizada, las líneas abiertas apuntan a una hipótesis distinta: un encuentro planificado que terminó en una emboscada.
El incidente ocurrió aproximadamente a las 2:19 de la tarde, cuando Orozco Gómez circulaba en su vehículo por una calle principal. Tras recibir reportes de disparos, elementos policiales localizaron al exfuncionario sin signos vitales, con heridas de bala en el cuerpo. La investigación ha determinado que el calibre de las armas no corresponde a las utilizadas normalmente por sicarios ligados a organizaciones criminales, lo que refuerza las hipótesis de una investigación independiente horizontal.
Este acontecimiento se inscribe en un contexto en el que autoridades y analistas señalan que, si bien la violencia en el país está vinculada a tomas de poder y tráfico de drogas, no todos los asesinatos políticos o civiles responden necesariamente a esas dinámicas. La historia política de Orozco Gómez, quien fue alcalde de Ignacio Zaragoza y militante reformista, añade una capa más a los posibles motivos, aunque aún no hay confirmación sobre las motivaciones exactas. La prioridad en estos momentos es esclarecer los hechos y determinar quiénes estuvieron detrás del ataque.
