La Secretaría de Salud mantiene tareas de control sanitario en 38 municipios tras eventos climáticos severos, con atención a enfermedades respiratorias y estomacales.
Luego de más de dos meses de la vaguada monzónica que originó intensas lluvias en Hidalgo, las autoridades sanitarias permanecen desplegadas en los municipios afectados para prevenir brotes de enfermedades. Desde octubre, alrededor de 400 brigadistas realizan tareas de fumigación en viviendas distribuidas en 38 ayuntamientos, centrados en reducir los riesgos de padecimientos respiratorios y estomacales en la población más vulnerable. La acción forma parte de un esfuerzo continuo para mantener bajo control las infecciones asociadas a desastres naturales, especialmente en regiones como la Huasteca y la Sierra, donde las inundaciones y derrumbes complicaron la salud pública. Además, la coordinación sanitaria no solo busca prevenir enfermedades, sino también mantener la vigilancia ante amenazas endémicas y emergentes, como el dengue, chikungunya y cólera, en un contexto donde las condiciones climáticas aún favorecen la reproducción de vectores y la proliferación de patógenos.
El monitoreo sanitario en Hidalgo también contempla la regulación de riesgos de enfermedades contagiosas como el sarampión, cuyo único caso detectado en semanas recientes permanece bajo control. La estrategia incluye campañas de vacunación y vigilancia epidemiológica, en respuesta a la detección de un infectado que no contaba con vacunación previa. La importancia de estas acciones radica en fortalecer la protección de la población, especialmente después de eventos climáticos que afectan la infraestructura y la salud comunitaria. La continuidad de los esfuerzos es fundamental ante la vulnerabilidad prolongada de los municipios afectados y ante la posibilidad de rebrotes de enfermedades, tanto en el contexto de la emergencia natural como en la normalidad sanitaria del estado.
Expertos advierten que, tras eventos climáticos extremos, la vigilancia sanitaria se vuelve aún más crucial para evitar que brotes epidémicos se conviertan en crisis mayores. La experiencia en Hidalgo pone de manifiesto cómo la coordinación entre autoridades, comunidad y recursos sanitarios puede mitigar efectos adversos en la salud pública durante y después de desastres naturales.
