El operativo interinstitucional en Cuautepec recupera 1,980 litros de combustible ilícito y refuerza el combate al robo de hidrocarburos.
Cuautepec, Hidalgo. Fuerzas federales y estatales desmantelan un centro clandestino de distribución de hidrocarburo ilícito en la colonia Guadalupe Victoria, asegurando más de 1,980 litros de combustible robado y equipo para su manejo. El operativo, resultado de un despliegue interinstitucional, busca reforzar las acciones contra el robo de combustibles, conocido como huachicol, en la región.
El aseguramiento se llevó a cabo tras un operativo conjunto que involucró a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional. En el sitio, las autoridades localizaron 24 contenedores, dos de ellos con capacidad de mil litros y a su vez llenos, además de más de 200 metros de mangueras de baja presión, presuntamente utilizadas para la extracción y comercialización ilegal del hidrocarburo. Los indicios asegurados fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR), que ha iniciado la carpeta de investigación correspondiente para deslindar responsabilidades.
Las cifras del combate al huachicol en Hidalgo revelan la magnitud del problema. Según la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), durante el último año se han recuperado en la entidad más de 2.3 millones de litros de combustible robado. Desde septiembre de 2024, inicio de la actual administración estatal, el volumen total de hidrocarburo recuperado supera los 6.2 millones de litros, producto de diversos operativos. Las acciones también han permitido asegurar 212 pipas, 38 predios utilizados como puntos de resguardo, 39,585 metros de manguera de alta presión y la detención de 320 personas relacionadas con estas actividades ilícitas.
El robo de hidrocarburos representa un desafío estratégico para México debido a su impacto directo en Petróleos Mexicanos (Pemex) y la infraestructura energética nacional. Este delito no solo genera pérdidas económicas significativas, sino que también conlleva graves riesgos de seguridad, incluyendo incendios, explosiones y daños ambientales. Además, el huachicol es una fuente de financiamiento para redes delictivas organizadas, lo que repercute directamente en la seguridad pública y la recaudación fiscal del país. El desmantelamiento de estos centros clandestinos y la recuperación de combustible son indicadores clave en la lucha contra este fenómeno.
