La oposición ciudadana y grupos ecologistas frenan la iniciativa, alegando riesgos a la salud y falta de transparencia en el proceso.
En Hidalgo, la expansión de un ambicioso proyecto de parque de reciclaje fue paralizada por la resistencia de las comunidades locales, quienes expresaron su rechazo en una consulta ciudadana realizada en diciembre. La consulta, que contó con una participación mínima, resultó en un rechazo contundente, reflejando una profunda desconfianza hacia los procedimientos y detalles del plan. La región ya enfrenta altos índices de enfermedades graves, incluyendo tasas significativamente superiores a la media nacional en casos como la leucemia, lo que incrementa la preocupación de que la instalación agravaría los daños existentes.
El proyecto, presentado como una iniciativa de economía circular y restauración ambiental, generó controversia desde su anuncio oficial en octubre pasado, cuando fue incluido entre los compromisos de la actual administración de la Ciudad de México. La oposición argumentó que las consultas no fueron transparentes ni abiertas, señalando irregularidades en la difusión del proyecto y en las reuniones informativas realizadas por autoridades ambientales como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Asimismo, los críticos señalaron que el plan contemplaba procesar una cantidad desproporcionada de residuos, más allá de la generación local, con la utilización de tecnologías como la pirólisis y la incineración, lo cual elevaría la carga ambiental en una zona ya afectada por contaminación histórica. La narrativa de un parque ecológico se contrastó con la realidad de los potenciales daños, generando preocupación entre las comunidades y activistas sobre un posible “gancho” para favorecer intereses económicos en detrimento del bienestar colectivo.
Este rechazo evidencia la necesidad de mayor transparencia y participación comunitaria en proyectos de impacto ambiental y social, dado que la experiencia local muestra que las decisiones unilaterales pueden agravar los problemas existentes y erosionar la confianza en las instituciones. La historia de esta resistencia refuerza la importancia de escuchar a las comunidades para garantizar soluciones sostenibles y responsables.
