El cambio en el gabinete refleja una reconfiguración del poder en el gobierno, con la anticipada salida de Francos y la incorporación de Adorni en un contexto de negociaciones internas.
En un movimiento que evidencia una profunda reordenación política, Guillermo Francos decidió presentar su renuncia a la Jefatura de Gabinete, anticipándose a su probable remoción en próximas decisiones oficiales. En su lugar, asumirá Manuel Adorni, quien hasta ahora era portavoz del gobierno, en un nombramiento estratégico que busca consolidar una nueva estructura de poder dentro del gabinete. Esta transición coincide con la posible designación de Santiago Caputo, un asesor cercano a sectores influyentes, en un cargo que aumentará su influencia política. Además, otros miembros del equipo, como el ministro del Interior, Lisandro Catalán, y figuras clave en Turismo y el Banco Nación, están en la mira para una eventual salida, como parte de un acuerdo interno. La designación de Adorni también responde a un gesto político dirigido a sectores libertarios, en medio de negociaciones que buscan estabilizar las alianzas y garantizar un gobierno más alineado con intereses específicos. La reconfiguración surge en un momento en que el gobierno trata de equilibrar diferentes facciones y reafirmar su estructura de poder en un escenario de cambios internos.
