La construcción del nuevo ferrocarril en Hidalgo incluirá un desvío para preservar restos prehispánicos, garantizando respeto y conservación del patrimonio cultural.
La vía del tren México-Querétaro que atraviesa Hidalgo requerirá un ajuste en su recorrido luego del descubrimiento de vestigios arqueológicos en Tula de Allende. Los hallazgos incluyen petrograbados y restos de civilizaciones prehispánicas que habitaron la región, en un área cercana a la zona arqueológica tolteca. La presencia de estas evidencias llevó a que las autoridades coordinen acciones con expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para asegurar su protección, evitando su remoción y decidiendo ajustar la ruta del tren en algunos segmentos.
El proyecto de infraestructura no solo consiste en colocar las vías, sino también en realizar excavaciones que soporten la estructura del tren, motivo por el cual se han llevado a cabo estudios en unos 100 kilómetros del total de 226 km. En el tramo afectado, a menos de 600 metros del sitio arqueológico, las máquinas de construcción realizaron cambios en la ruta para salvaguardar los vestigios, particularmente en una barranca donde se encontraron pinturas rupestres en piedra. El Ejército y las autoridades ambientales trabajan en conjunto para garantizar que la obra avance respetando el patrimonio, lo que también implica crear puentes y pasos vehiculares en diversos municipios, incluyendo Nopala y Chapantongo, para minimizar impactos y facilitar el tránsito local. La construcción del tren, que se espera finalice en 2027, implica una inversión significativa y un compromiso con la preservación histórica en la región.
