La Fiscalía demuestra la implicación de altos cargos navales en una organización criminal que trafica combustibles, en un caso que evidencia corrupción en la Marina.
Un caso de corrupción y delincuencia organizada involucrando a miembros de la Marina Mexicana ha salido a la luz, poniendo en evidencia una red que opera con altos niveles de violencia y alcance. La investigación apunta a dos sobrinos del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, quienes controlaban una organización dedicada al contrabando de diésel y gasolina, campos en los que nunca antes se había registrado una estructura similar con participación de militares de alto rango. La Fiscalía General de la República ha emitido órdenes de aprehensión contra estos individuos, así como contra otros colaboradores, tras incautaciones que suman millones de litros de combustible en distintos operativos en Ensenada y Altamira. La revelación se formaliza tras denuncias internas y una serie de ejecuciones y asesinatos asociados a la organización, incluyendo la muerte del contralmirante Fernando Guerrero, quien intentó alertar sobre la corrupción en la institución naval. Los hechos reflejan una problemática que trasciende la simple delincuencia, demostrando la vulnerabilidad institucional y la posible opacidad en las jerarquías militares durante el actual sexenio, y reafirman la necesidad de una revisión profunda en los mecanismos de control y supervisión de las fuerzas armadas en México.
