Acapulco, Guerrero. - Dos días después de la controversia sobre la autorización del festival Acamoto, motociclistas han comenzado a llegar al puerto. Sin embargo, su recibimiento no ha sido el esperado, con la implementación de operativos de seguridad por parte de las autoridades locales.
Los filtros de revisión han sido instalados estratégicamente, incluyendo en la caseta de La Venta. Elementos de la Guardia Nacional, junto con policías estatales, llevan a cabo verificaciones para asegurar que los motociclistas cumplan con las normativas de seguridad y que sus vehículos no presenten irregularidades. Este operativo es parte de una estrategia más amplia que se extenderá hasta el final del evento, diseñado para prevenir incidentes.
Federico Argumedo Rodríguez, secretario de Seguridad Pública de Acapulco, explicó que más de 850 elementos, incluidos policías, miembros del Ejército y la Guardia Nacional, están involucrados en la operación. La meta es garantizar una convivencia segura tanto para los asistentes como para los habitantes locales, recordando que conductas irresponsables como manejar ebrio o realizar acrobacias están penadas por la ley.
A lo largo de todo el año, la cuestión de la realización del Acamoto ha generado incertidumbre. Aunque se argumenta que el evento puede traer beneficios económicos a la región, la memoria del accidente del año pasado, que resultó en múltiples muertes y heridos, ha dejado inquietud entre la población. Negocios locales están divididos; algunos apoyan la llegada de turistas, mientras otros temen posibles alteraciones al orden público.
A pesar de la fuerte presencia de seguridad, algunos oficiales han admitido que la situación podría volverse complicada. Ya se han reportado casos de motociclistas circulando sin el equipo adecuado y haciendo ruido en las calles. La atmósfera festiva comienza a notarse, aunque con un aire de preocupación por el comportamiento de los asistentes.
Con información de eluniversal.com.mx

