El padre José Filiberto Velázquez, desplazado por amenazas en Guerrero, solicita apoyo económico a la comunidad para sostener su estadía fuera del estado, tras la muerte de un colega que incrementó su alerta.
En Guerrero, un sacerdote y director del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello se encuentra en situación de desplazamiento debido a amenazas del crimen organizado, lo que le impide continuar con sus funciones religiosas en la región. La salida del sacerdote, cuya identidad es José Filiberto Velázquez Florencio, fue motivada también por el asesinato de un colega, lo que generó una creciente inseguridad en el estado.
El clérigo hizo un llamado a la comunidad para recibir apoyo económico, ya que actualmente no cuenta con los ingresos generados por sus actividades religiosas habituales. En redes sociales, compartió su información bancaria para facilitar las donaciones, subrayando la urgencia de cubrir necesidades básicas y gastos de desplazamiento.
El desplazamiento forzado de personal religioso en Guerrero no es un caso aislado, sino una situación que refleja la creciente influencia del crimen organizado en diversas comunidades. La presencia de amenazas y violencia en la región afecta no solo a las familias locales, sino también a figuras clave como sacerdotes que trabajan en pro de la pacificación y el apoyo social.
El contexto de esta situación evidencia la gravedad del impacto del crimen organizado en la vida cotidiana y en la libertad de ejercer actividades religiosas y sociales en algunas zonas de Guerrero, un estado que ha sufrido una prolongada violencia que limita el desarrollo comunitario y la seguridad ciudadana.
