Autoridades mexicanas intensifican la lucha contra la delincuencia que afecta a productores de limón en Apatzingán, tras el asesinato de un líder gremial.
El gobierno federal ha decidido implementar medidas especiales para fortalecer la seguridad en Michoacán, con el objetivo de frenar las extorsiones que afectan a los productores cítricos de la región. La iniciativa responde a la creciente violencia en torno al sector limonero y a la reciente muerte de Bernardo Bravo, reconocido líder del gremio en Apatzingán, quien se había destacado por denunciar las constantes cuotas ilícitas impuestas por organizaciones criminales.
En una reunión con autoridades locales, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que se intensificarán las labores de inteligencia y operaciones conjuntas entre las fuerzas federales y estatales. Participaron también el comandante de la Secretaría de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Además, se enfatizó la importancia de promover denuncias anónimas para prevenir delitos y proteger a los productores de cítricos, que representan una fuerte fuente económica para el estado, con una cosecha anual que supera las 700,000 toneladas en más de 67,000 hectáreas.
Históricamente, Apatzingán ha sido escenario de conflictos y extorsiones por parte de grupos como Los Viagras, Los Blancos de Troya y Los Caballeros Templarios, quienes han puesto en riesgo la seguridad de los agricultores. La medida busca no solo investigar el asesinato de Bravo, sino también prevenir que estas acciones de delincuencia sigan afectando la producción y la economía local, elevando la relevancia de garantizar un entorno seguro para el sector agrícola.
