La industria audiovisual mexicana aspira a fortalecer su competitividad mediante beneficios fiscales y alianzas con el sector privado y el gobierno.
México continúa consolidándose como uno de los principales destinos para la producción audiovisual en habla hispana, gracias a su talento, infraestructura y costos competitivos. Sin embargo, la falta de estímulos fiscales federales limita su crecimiento frente a países como Reino Unido, que ofrece deducciones significativas en gastos de filmación. En ese contexto, líderes de la industria, incluyendo la dirección de Amazon Prime Video, mantienen diálogos con el gobierno mexicano para impulsar políticas que incorporen incentivos fiscales robustos, con miras a atraer más rodajes internacionales y nacionales.
Diversas entidades mexicanas ya ofrecen apoyos económicos, como Jalisco, que reembolsa hasta el 40% de los gastos en producción y posproducción, además de respaldar festivales y formación en el sector. Otros estados, como Morelos y Monterrey, también están en proceso de diseñar esquemas similares para fomentar la inversión en cine y televisión. La apuesta por estos estímulos forma parte de una estrategia para disminuir la migración de producciones hacia otros países y aprovechar el talento local en un mercado que, en los últimos cinco años, duplicó su volumen de producción, alcanzando las 240 películas y series en 2024.
A nivel nacional, el gobierno destinó un incremento en el presupuesto del estímulo fiscal, con 115 millones de pesos destinados a promover la inversión privada en cine y distribución, buscando diversificar financiamiento. No obstante, expertos consideran que estas cifras aún son insuficientes para sostener un crecimiento sostenible. La industria audiovisual mexicana no solo se beneficia de una infraestructura sólida, sino también de una tradición cinematográfica que remonta a su época dorada, y que continúa siendo un factor diferenciador frente a otros mercados latinoamericanos.
El impulso a las políticas fiscales y el apoyo institucional serán determinantes para que México pueda consolidarse como un hub global para la producción audiovisual, promoviendo así el desarrollo cultural y económico del sector.
