Al concluir el ciclo número 36, México cumple con solo la mitad del compromiso establecido, enfrentando amenazas de represalias por parte de agricultores y socios internacionales.
El pasado viernes 24 de octubre de 2025 finalizó el ciclo número 36 del Tratado de Aguas, que comenzó el 25 de octubre de 2020, entre México y Estados Unidos. Durante este período, el país mexicano aportó aproximadamente 1,04 mil millones de metros cúbicos de agua, lo que representa solo el 48.2% de la cuota acordada en el acuerdo binacional. Esta situación deja un saldo pendiente de más de la mitad, específicamente del 51.8%, generando tensiones en ambas naciones.
El incumplimiento ha provocado reclamaciones por parte de agrupaciones agrícolas y políticos de Texas, quienes han solicitado la intervención de Washington para que México cumpla con sus obligaciones. En los últimos años, bancos de agua en regiones del norte mexicano, como Chihuahua, enfrentan niveles críticos en sus presas debido a condiciones de sequía severa. Como resultado, las reservas del río Conchos no han sido suficientes para cubrir los requerimientos del río Bravo, dificultando aún más el pago de la deuda hídrica.
El contexto actual muestra un escenario de crisis hídrica en ambas naciones, agravada por eventos climáticos extremos y años consecutivos de sequías. Sin embargo, existen acuerdos preliminares entre las administraciones mexicanas y estadounidenses para que, en los próximos ciclos, se puedan aumentar los envíos de agua por parte de México, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
El compromiso de las autoridades mexicanas y estadounidenses refleja la urgencia de buscar soluciones sostenibles ante el escenario de escasez, en el que la colaboración bilateral resulta fundamental para mitigar impactos y garantizar el abastecimiento en las zonas más afectadas.
