La creciente violencia y amenazas criminales amenazan con cancelar las celebraciones tradicionales, incluyendo la feria centenaria, en medio de un clima de inseguridad y desacuerdos institucionales.
La capital de Guerrero enfrenta una situación complicada que podría poner fin a una tradición centenaria: sus festividades decembrinas, incluyendo la famosa Feria de San Mateo, que en 2025 cumplirá 200 años. La escalada de amenazas y actos violentos protagonizados por grupos criminales ha generado un ambiente de inseguridad que pone en duda la realización de las celebraciones más importantes del municipio. Aunque las obras del recinto ferial se encuentran en marcha con avances parciales, la percepción de riesgo entre la población y los sectores culturales y empresariales es significativa, impulsando llamados a suspender los eventos para proteger la integridad de las personas.
En noviembre, se difundieron anuncios intimidatorios firmados por grupos delictivos, advirtiendo a los comerciantes y a la comunidad que no participen en las festividades bajo amenaza de violencia. Esta tensión aumentó tras el asesinato del promotor de la feria en diciembre pasado, hecho que dejó una huella de temor en la población. La autoridad municipal ha solicitado refuerzos federales, pero hasta ahora no ha recibido respuesta concreta, creando una incertidumbre que se suma a las diferencias con el gobierno estatal sobre el apoyo necesario para garantizar la seguridad. La falta de coordinación y las amenazas continúan generando dudas sobre si las celebraciones podrán continuar en un contexto de violencia que parece empeorar.
Desde diferentes sectores, incluyendo asociaciones culturales y comerciantes, se ha exhortado a las autoridades a tomar medidas inmediatas para evitar la cancelación de una tradición que forma parte del patrimonio histórico y cultural de Guerrero. La población de Chilpancingo se encuentra en un dilema entre preservar su historia y proteger la seguridad de sus ciudadanos, en un escenario donde la inseguridad amenaza con dejar sin festividades a una ciudad con más de dos siglos de historia.
