Investigaciones militares apuntan a que altos mandos ordenaron ocultar crímenes a través de entierros en Chiapas para reducir estadísticas de violencia. Recientes informes de inteligencia militar, filtrados por un grupo de hackers, señalan que Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco y supuesto líder de una célula criminal, habría ordenado una estrategia para disminuir las cifras de homicidio en la entidad. Según los documentos, Bermúdez dio instrucciones para que las víctimas de ejecuciones fueran trasladadas y enterradas en territorios vecinos, específicamente en Chiapas, en una práctica coloquialmente conocida como "sembrando vidas". Esta presunta operación habría contribuido a una aparente disminución en las carpetas de investigación por homicidio durante su gestión, aunque las cifras comenzaron a repuntar tras su salida del cargo. Además, los registros revelan la existencia de una estructura criminal conocida como “La Barredora”, vinculada a operaciones de tortura, desaparición y asesinatos, bajo el mando del mismo Bermúdez y con participación de organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación. La colusión entre las autoridades locales y grupos delictivos parece haber facilitado la impunidad y la consolidación del control territorial en la región. La relevancia de esta información radica en revelar operaciones clandestinas que impactan la seguridad, la administración judicial y el combate a la criminalidad en el sureste mexicano, evidenciando la necesidad de reforzar mecanismos de transparencia y justicia.
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