La Diócesis de Zamora convocó a una misa masiva para reflexionar sobre la violencia y rechazar la venganza, promoviendo un México más justo. En un acto que movilizó a miles en Zamora, Michoacán, la Iglesia Católica convocó a una misa para recordar al alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez, asesinado en noviembre pasado. La ceremonia, celebrada en el Santuario de Guadalupe, buscó enfatizar que la paz debe fundamentarse en la justicia social y no en la venganza. La homilía central fue liderada por el párroco Jesús Valencia Álvarez, quien advirtió contra la violencia y llamó a la comunidad a mantener la esperanza en un México mejor. Expertos y analistas coinciden en que la tragedia refleja la alarmante realidad de inseguridad que enfrenta el país, donde los crímenes en el ámbito político y social continuán impactando a las comunidades. La autoridad eclesiástica recordó que el espíritu de Dios acompaña a quienes enfrentan persecuciones por sus convicciones, pero también resaltó la importancia de aceptar la justicia como camino para la reconciliación. El sacerdote resaltó que la misa no busca canonizar ni glorificar al alcalde, sino dar voz al clamor de justicia y denunciar la violencia que azota a la nación. En un llamado directo a actores responsables por la violencia, se solicitó cese inmediato a las hostilidades y se urgió a buscar soluciones pacíficas para la transformación social. La respuesta a la inseguridad, según el mensaje, requiere un compromiso conjunto para que México alcance una verdadera paz social basada en la justicia y el respeto mutuo.
