El párroco fue hallado muerto tras ser reportada su desaparición, evidenciando la violencia contra religiosos en México y la necesidad de justicia.
La desaparición del sacerdote Ernesto Baltazar Hernández Vilchis en Tultepec, Estado de México, terminó en tragedia tras el hallazgo de su cuerpo en un canal de aguas residuales, envuelto en bolsas negras y atado a un sillón. El clerigo fue visto por última vez el 27 de octubre y reportada su desaparición días después, lo que activó la alerta y una intensa investigación. Los indicios señalan que fue víctima de un ataque violento, presuntamente causado por una pelea con un acompañante en una reunión en Tultitlán, donde se constató que la víctima estuvo en compañía de una mujer antes del crimen. Las autoridades lograron detener a los presuntos responsables, quienes enfrentan cargos por desaparición y homicidio, además de catear domicilios donde se encontraron objetos relacionados con el caso. La región ha vivido semanas complejas, ya que en octubre también desapareció y fue encontrado muerto un sacerdote en Guerrero, en un contexto de violencia que afecta a la comunidad religiosa del país. Este triste acontecimiento pone de manifiesto la vulnerabilidad que enfrentan los religiosos en zonas de alta violencia y refuerza la importancia de fortalecer las investigaciones y la protección para quienes ejercen su vocación en medio de riesgos.
