El servicio forense del estado enfrenta una grave sobrecarga con capacidad insuficiente para albergar y procesar miles de cadáveres, afectando derechos de familiares y víctimas.
La infraestructura del Servicio Médico Forense (Semefo) en Oaxaca atraviesa una crisis severa que perjudica la identificación y el resguardo digno de los cuerpos. Actualmente, el único anfiteatro y la cámara frigorífica tienen una capacidad limitada para almacenar apenas quince cadáveres, mientras la demanda anual supera los tres mil casos, colocando al estado en un escenario de saturación extrema. Esta insuficiencia revela una profunda problemática en recursos humanos, económicos y materiales, puesto que el presupuesto de poco más de dos millones de pesos al año resulta insuficiente para atender la magnitud del problema.
En 2024, Oaxaca registró la recepción de más de 3,100 cadáveres, en línea con otros estados con altas tasas de violencia, como Sonora y Michoacán. Sin embargo, la infraestructura estatal solo cuenta con seis laboratorios, de los cuales solo la mitad tiene certificaciones oficiales, y carece de bodegas especializadas para el almacenamiento de indicios y evidencias. La situación afecta no solo la conservación de cuerpos sino también la dignidad y los derechos de las familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos.
Este escenario evidencia las deficiencias de una política pública que, pese a contar con una ley para la localización y recuperación forense, no se refleja en una infraestructura adecuada. La ausencia de un panteón forense propio y de espacios adecuados para cuerpos no reclamados agrava la situación, causando una doble desaparición y perpetuando la incertidumbre y el dolor de las víctimas y sus allegados. La situación en Oaxaca es un reflejo de un problema estructural en la atención forense, que requiere atención urgente para garantizar derechos fundamentales y reducir la impunidad en la región.
