El cierre parcial en la ruta será este lunes 11 de diciembre por motivos de seguridad para los miles de peregrinos que se dirigen a la ermita de Acultzingo, afectando el tránsito en puntos clave.
Este lunes 11 de diciembre, la carretera federal Orizaba–Tehuacán permanecerá cerrada por un período de 12 horas, desde las 6:00 de la tarde hasta las 6:00 de la mañana siguiente, en respuesta al gran flujo de peregrinos que se dirige hacia la ermita de Acultzingo para venerar a la Virgen de Guadalupe. La medida se implementa con motivo de resguardar la seguridad de los caminantes y prevenir incidentes durante el recorrido nocturno.
La interrupción del tránsito afectará especialmente dos puntos críticos: el Rincón de las Doncellas en Nogales y la desviación a Azumbilla. Durante estos horarios, las autoridades recomiendan planear rutas alternas y anticipar salidas para evitar contratiempos, dado que se espera una presencia constante de peregrinos a lo largo de la noche. Tras el cierre, solo la línea de autobuses Autobuses Unidos continuará operando, con rutas ajustadas para adaptarse al operativo de seguridad.
El operativo involucra diversas corporaciones, desde Protección Civil Estatal y Municipal hasta la Guardia Nacional División Carreteras, quienes trabajan coordinadamente para facilitar el paso y reducir riesgos en zonas oscuras o de difícil tránsito. Además, se han llevado a cabo trabajos de limpieza en la carretera para mejorar las condiciones del camino, principalmente en áreas peligrosas o de menor visibilidad.
Este tipo de movilizaciones es frecuente en eventos religiosos de gran afluencia en la región, y su correcta planificación resulta fundamental para garantizar tanto el acceso a los puntos de veneración como la seguridad de quienes participan en estas procesiones. La tradición y la fe motivan a miles de personas a caminar kilómetros, por lo que las medidas preventivas y de organización adquieren una vital importancia en estos momentos.
Como antecedente, actividades similares en la historia reciente han resaltado la necesidad de protocolos de seguridad estrictos, especialmente durante eventos en los que concurren grandes multitudes, con el fin de minimizar riesgos y ofrecer un acceso seguro a los santuarios religiosos.
En el contexto regional, estas acciones también reflejan un esfuerzo conjunto por mantener coordinados a diferentes niveles de gobierno y organismos de emergencia para responder de manera efectiva ante las movilizaciones masivas, preservando la integridad de todos los participantes.
