La senadora cordobesa proviene de una familia empresaria influyente y lidera proyectos de obra pública mientras mantiene posturas conservadoras en temas sociales.
Carmen Álvarez Rivero, una figura destacada de Córdoba, llegó al Senado en 2023 como parte de la lista encabezada por Luis Juez en medio de una interna electoral intensa. Su familia, propietaria del grupo Delta, tiene una destacada participación en sectores clave como hotelería, centros comerciales y obras públicas en la provincia. Delta ha sido responsable de obras emblemáticas en Córdoba, incluyendo infraestructura penitenciaria, nudos viales, urbanizaciones en villas de emergencia y actualmente levanta un edificio para el Poder Judicial en Carlos Paz, con una inversión que supera los 124 millones de pesos solo en 2023.
Además de su actividad empresarial, Álvarez Rivero mantiene una postura ultracatólica y conservadora en temas sociales, siendo una gran defensora de valores tradicionales. En 2017, participó en elecciones como candidata a diputada y ha expresado públicamente su oposición al aborto y críticas fuertes a las universidades públicas relacionadas con la gestión de fondos que, según ella, benefician a estas instituciones en detrimento del interés social.
Su familia está vinculada a personajes relevantes en la Iglesia católica de Córdoba, incluyendo a su hermano, monseñor Horacio Álvarez. La senadora fue parte del discurso político que cuestiona la gestión de salud pública, especialmente en referencia al Hospital Garrahan, y ha insistido en la necesidad de promover una mayoría conservadora en la política local. Esta combinación de influencia empresarial, política y religiosa posiciona a Álvarez Rivero como un actor clave en los ámbitos económicos y sociales de Córdoba, con propuestas y posturas que generan debate en la provincia y el país.
