Touroperadores y taxistas de la región exigen respuesta oficial ante aumento arbitrario en el acceso a la zona arqueológica
El incremento en las tarifas de acceso a la zona arqueológica de Chacchoben, en Quintana Roo, continúa generando malestar entre operadores turísticos y taxistas, que aún esperan una respuesta de las autoridades tras más de un mes de la medida. La tarifa, que fue aumentada de forma unilateral, ha encarecido la visita y reducido el tiempo que los turistas permanecen en el sitio, afectando la economía local.
Actualmente, el acceso al sitio cuesta 7 dólares por persona, más 5 dólares del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sumando un total de 12 dólares sin incluir transporte, estacionamiento u otros gastos. Este aumento ha provocado que los visitantes opten por recorridos más rápidos, limitando sus consumos en la zona.
Juan Manuel Lanz Intzincab, líder del sindicato de taxistas de Mahahual, afirmó que “la gente no se queda, y eso nos afecta a todos, desde los que vendemos comida hasta los que ofrecemos transporte”. El dirigente explicó que el incremento en tarifas contraviene acuerdos previos en mesas de diálogo con autoridades estatales y ejidales, en las que se pactó mantener precios accesibles para promover el turismo.
El presidente ejidal, Salvador Ojeda Medina, ordenó el aumento sin previo aviso, lo que ha generado descontento entre los operadores. Además, el manejo del estacionamiento también es motivo de conflicto, ya que se privilegia a autobuses de una empresa en particular, generando competencia desleal y molestias adicionales.
Los operadores turísticos y taxistas entregaron un documento conjunto a la Secretaría de Gobierno de Quintana Roo solicitando una respuesta formal. Lanz Intzincab advirtió que, con los costos acumulados, la visita puede superar los 20 dólares por persona, haciendo menos competitiva a Chacchoben frente a destinos cercanos como Bacalar o Mahahual, donde los precios son más accesibles.
La situación ha provocado protestas en el pasado y el descontento crece entre los prestadores de servicios. Lanz Intzincab afirmó que ya no hay paciencia y que la gente se está cansando, pese a las promesas de apoyo por parte de las autoridades.
