Acapulco, Guerrero. – Habitantes de Acapulco enfrentan una crisis hídrica prolongada tras el sismo de magnitud 6.5 del pasado viernes, con tiempos de espera de hasta cuatro semanas para recibir una pipa gratuita de agua potable. Operadores de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) han advertido a los usuarios sobre esta demora, mientras la infraestructura hidráulica colapsada deja a miles sin suministro esencial por quinto día consecutivo.
La respuesta del organismo ha generado indignación entre la población. Al contactar la línea de atención ciudadana de Capama, se informó que la demanda de pipas es alta y que los solicitantes deben anotarse en una lista de espera que supera el mes. Ante la emergencia, una operadora respondió: “No, señor, así se maneja acá”, evidenciando la insuficiente capacidad de respuesta ante la contingencia.
El servicio de pipa gratuita solo está disponible para usuarios al corriente en sus pagos, sin embargo, Capama carece de suficientes camiones cisterna propios para atender a los más de 400 mil afectados. El Gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa Abelina López Rodríguez, atribuye el desabasto al colapso de los sistemas Papagayo 1 y 2 provocado por el sismo. Se estima que la reparación de la tubería principal en Salsipuedes podría tardar al menos ocho días más.
Para muchos acapulqueños, como el señor Silvestre de la Colonia Morelos, los problemas de abasto de agua son crónicos y el sismo solo agrava la situación. Ante la imposibilidad de costear pipas privadas, cuyos precios oscilan entre 800 y mil 500 pesos, recurre a recolectar agua de manantiales naturales.
La escasez ha llegado a tal punto que incluso unidades de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) han sido vistas haciendo fila para abastecerse en puntos de suministro público. A pesar de las promesas de regularización del director de Capama, Antonio Rojas Marcial, la población de zonas como la Unidad Habitacional Luis Donaldo Colosio continúa en estado de vulnerabilidad, enfrentando la disyuntiva entre esperar el servicio gratuito o pagar tarifas elevadas a particulares.
