Acapulco, Guerrero. – La playa Revolcadero recibió una afluencia masiva de turistas durante los últimos días de 2025, evocando la imagen de “viejos tiempos” en el puerto. Sin embargo, el ambiente festivo se vio empañado por un conflicto territorial donde un hotel de lujo presuntamente restringe el acceso a un tramo de 300 metros de playa, desatando inconformidad entre los visitantes.
El 30 de diciembre de 2025, Acapulco experimentó un notable repunte turístico, especialmente en la concurrida playa Revolcadero. Este fenómeno fue posible gracias a condiciones naturales favorables: el descenso del nivel de la laguna negra de Puerto Marqués, la disminución del oleaje y una temperatura agradable de 28 grados centígrados, facilitada por la brisa marina. Estos factores permitieron la reinstalación de la infraestructura turística, como enramadas y toldos, a la orilla del mar.
A pesar de la recuperación y el optimismo económico que esto representó para prestadores de servicios y comerciantes locales, un tramo de 300 metros en el fondo de la playa fue bloqueado por un guardia de seguridad privado. Los bañistas señalaron que el personal pertenece al complejo hotelero Quinta Real y actúa como si la zona fuera una playa privada, impidiendo el libre tránsito.
Este incidente ocurre en un contexto de recuperación para Acapulco, tras los devastadores efectos de los huracanes John y Otis en 2024. Durante más de un año, el aumento del nivel del mar y el mar de tormenta habían afectado la franja de arena y destruido la infraestructura restaurantera en la zona. El reciente descenso del nivel del mar se percibe como un respiro y un paso crucial para la reactivación económica.
La recuperación turística se reflejó en las cifras de ocupación hotelera. El penúltimo día del año, Acapulco registró un promedio general del 88.5 por ciento de ocupación, basado en 16 mil 499 habitaciones disponibles. Por zonas, la Dorada alcanzó el 90.1%, la Diamante el 87.2% y la Tradicional el 86%. La afluencia fue tal que la Zona Dorada se vio intransitable al mediodía, y decenas de autobuses turísticos fueron observados en la carretera de Revolcadero.
El retorno masivo de turistas es vital para la reactivación económica post-desastre. No obstante, la persistencia de barreras privadas en playas públicas como Revolcadero plantea la interrogante sobre si la recuperación turística de Guerrero asegurará el disfrute de los espacios públicos o si servirá de pretexto para una privatización de facto de la costa, negando el acceso a áreas clave para los bañistas.
