La comunidad académica enfrenta fallas en seguridad tras un homicidio ocurrido dentro de las instalaciones, impulsando medidas reforzadas y diálogos con autoridades.
La comunidad del Colegio de Ciencias y Humanidades en la insuficiente protección de sus instalaciones se reveló tras un incidente violento en el que perdió la vida un alumno de 16 años. El hecho ocurrió en el plantel Sur, generando tensión y preocupación entre estudiantes, docentes y familiares. La violencia en espacios educativos evidencia la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad, incluyendo la implementación de arcos detectores de metales, revisores manuales y control de accesos mediante credenciales oficiales para prevenir sucesos similares.
Este evento llegó en un contexto donde los alumnos habían manifestado inquietudes sobre la vulnerabilidad del plantel ante agresiones, ataques previos y deficiencias en vigilancia. Las autoridades universitarias respondieron con un compromiso de incrementar las medidas de seguridad, sectorizar los accesos y mejorar la iluminación y vigilancia en los alrededores del campus. La balanza entre autonomía universitaria y la protección de los estudiantes plantea un debate sobre qué medidas son necesarias para garantizar entornos seguros donde la educación pueda prosperar sin temor.
Además, el incidente ha motivado atención a la salud mental del alumnado, promoviendo sesiones de apoyo psicológico y espacios para expresar sentimientos de confusión y shock. La comunidad también busca brindar acompañamiento a la pareja de la víctima, en un contexto de trauma profundo. La problemática de la inseguridad en los espacios educativos sigue siendo un desafío que requiere acciones coordinadas y efectivas para evitar tragedias de esta naturaleza.
