Residentes alertan sobre impactos estructurales y eléctricos tras inicio de trabajos sin advertencia oficial; exigen intervención y reparación.
Desde hace semanas, los residentes del Barrio del Reliz han reportado severos daños provocados por una obra de construcción que inició con maquinaria pesada a principios de octubre. La actividad tuvo un impacto significativo, generando vibraciones de alta intensidad que afectaron las estructuras de sus viviendas, causando grietas en paredes, techos y pisos, además de alteraciones en el suministro eléctrico, con fallas y apagadores dañados.
Estos vecinos compraron sus propiedades bajo la promesa de un entorno tranquilo, cuando en realidad, las promotoras aseguraron que las parcelas no colindarían con áreas habitadas y que al fondo se construiría una vialidad que conectaría con avenidas principales, como el Periférico de la Juventud. Sin embargo, dichas promesas se incumplieron, y las excavaciones comenzaron sin previo aviso ni consenso.
A pesar de haber enviado un oficio a las autoridades municipales solicitando la suspensión de las obras, reparación de los daños y medidas de seguridad, la respuesta oficial solo confirmó la existencia de permisos y una inspección previa. Por ello, los afectados reforzaron su denuncia, enviando un nuevo requerimiento para que las autoridades intervengan y detengan las labores, además de instalar una malla de protección con púas para resguardar la seguridad sus viviendas y evitar riesgos de robo. Los domicilios involucrados incluyen una serie de números de lote, reflejando un impacto amplio sobre la comunidad.
Este caso destaca la importancia de una supervisión más rigurosa en proyectos de construcción y la protección de los derechos de quienes habitan en zonas en desarrollo. La situación evidencia la necesidad de que las autoridades garanticen que obras civiles respeten los permisos, minimicen los riesgos a los vecinos y ofrezcan soluciones rápidas ante situaciones de afectación.
