Las autoridades buscan optimizar el tránsito en arterias principales como la carretera a Laredo y Barragán mediante la implementación de carriles de contraflujo, abordando conexiones viales complejas y desahogando zonas saturadas. La ciudad de San Nicolás analiza la implementación de carriles de contraflujo en varias de sus principales vías para facilitar la circulación durante horas pico. Uno de los puntos evaluados es la carretera a Laredo, en la zona de Sendero y Universidad, donde existen conexiones semafóricas que dificultan la movilidad de quienes viajan hacia la avenida La Aurora en Escobedo y hacia Apodaca. La intención es crear una estructura que permita destrabar el tráfico sin que el volumen de vehículos sea la principal constraint. En cuanto a la avenida Manuel L. Barragán, los trabajos contemplan alternativas en la colonia Valle de Anáhuac, cercana a la colonia Kennedy, en Monterrey, con el fin de reducir la congestión generada por el transporte de carga que sale hacia la zona industrial y el Mercado de Abastos, en particular a la altura de la avenida Nogalar. La propuesta incluye el diseño de un contraflujo seguro que ayude a mejorar los tiempos de traslado y la seguridad vial. Por último, las autoridades también consideran habilitar un quinto carril en el puente del ferrocarril de Fidel Velázquez y Barragán, donde actualmente existe un cuello de botella debido a una estructura antigua. La idea es ampliar esa infraestructura para incluir un contraflujo, lo que permitiría mejorar la fluidez del tránsito en una de las zonas más saturadas de la ciudad. Estas evaluaciones forman parte de un esfuerzo integral por modernizar la infraestructura vial y reducir los tiempos de desplazamiento en una zona altamente transitada, priorizando la seguridad y la eficiencia en la movilidad urbana.
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