Los residentes de esta zona rural, conocida por su actividad minera de oro y plata, han manifestado su preocupación ante las autoridades locales, exigiendo la rehabilitación del sistema de iluminación. Señalan que de un total de 130 lámparas, 80 se encuentran inoperativas, lo que dificulta la movilidad nocturna y aumenta el riesgo de robos.
Una vecina anónima comentó que, a pesar de una reciente visita de personal de Servicios Públicos Municipales, solo se reemplazaron diez lámparas, lo cual considera insuficiente. Agregó que estas intervenciones no resuelven el problema de fondo.
La falta de iluminación representa un peligro particular para las personas de la tercera edad, quienes temen salir a caminar en la oscuridad, y crea un ambiente propicio para la delincuencia.
Habitantes han sido informados por funcionarios municipales que la llegada de nuevas lámparas está programada para 2026. Sin embargo, la comunidad expresa escepticismo debido a promesas previas de solución que no se han cumplido en el último año.
Se reportó que las recientes intervenciones de Servicios Públicos consistieron en la colocación de pequeñas lámparas adicionales sobre las existentes, una medida que los pobladores consideran ineficaz, ya que no proporcionan una iluminación adecuada durante la noche y no abordan la raíz del problema.
