Acámbaro, Guanajuato. – Alrededor de 180 mil toneladas de maíz, equivalentes al 30% de la producción no comercializada en Guanajuato, se encuentran en riesgo de perderse debido al almacenamiento a la intemperie, ante la falta de capacidad en bodegas y el estancamiento en su venta. Así lo advirtió José Amadeo Hernández Barajas, presidente de los agricultores de Acámbaro.
El grano está resguardado únicamente con lonas, exponiéndolo a daños por el viento y el sol. Sin embargo, la principal preocupación radica en la posibilidad de lluvias atípicas que podrían pudrir la cosecha. “Con unas lonas no se tiene seguridad; el mismo viento y el sol perjudican el grano, y el temor mayor es que llegue la lluvia y se moje la producción”, declaró Hernández Barajas.
La problemática se agrava por la situación financiera de los productores, quienes, a pesar de haber cosechado, no han logrado vender su producto, impidiéndoles cubrir sus compromisos económicos. El precio por tonelada oscila entre 5,000 y 5,200 pesos, pero en zonas con sobreoferta, ha caído por debajo de este rango.
Los productores atribuyen la parálisis comercial a la saturación del mercado, influenciada por la importación de grano desde Estados Unidos. Este grano llega en grandes volúmenes a precios más competitivos, complicando la venta del producto local.
Esta crisis logística y financiera pone en jaque el inicio del próximo ciclo agrícola, programado para marzo. “La gente necesita que le paguen porque tiene deudas y ya se viene encima el nuevo ciclo. Preparar la tierra implica gastos en maquinaria y combustible que hoy no pueden cubrir”, explicó el líder agrario.
A pesar de los esfuerzos de los productores para encontrar nuevos canales de venta, la industria nacional se muestra reticente. El sector hace un llamado urgente a las autoridades para intervenir y facilitar la apertura de mercados, evitando que las condiciones climáticas y la falta de comercialización conviertan el excedente de grano en una pérdida económica definitiva para el estado de Guanajuato.
