A pesar de avances en monitoreo y normativas, la calidad del aire en León todavía presenta riesgos para la salud, con niveles elevados de partículas finas y ozono. El monitoreo de la calidad del aire en León, Guanajuato, revela que durante el último año, la ciudad registró 69 días con niveles peligrosos de partículas PM10 y ozono, cifras que muestran que el problema persiste pese a los esfuerzos y regulaciones existentes. A partir de los años 2000, se instalaron estaciones fijas que permiten evaluar con mayor precisión qué respiramos y cuándo los niveles superan los límites establecidos. Aunque hay ligeras mejoras en los promedios anuales, la contaminación sigue siendo un riesgo constante para la salud de la población, especialmente en grupos vulnerables como niños y adultos mayores. La principal fuente de estos contaminantes continúa siendo el transporte motorizado, la industria y la quema de residuos, actividades que no han disminuido significativamente. En el contexto global, el medio siglo de esfuerzos para reducir la contaminación no ha logrado resultados definitivos en León, donde la calidad del aire todavía requiere medidas de fondo y un cambio estructural en el modelo de crecimiento y movilidad para garantizar un ambiente más saludable.
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