León, Guanajuato. – El 2 de enero de 1947, la ciudad de León fue escenario de un trágico evento de represión política que marcó profundamente su historia. Tras unas elecciones municipales celebradas el 16 de diciembre de 1946, donde la Unión Cívica Leonesa apoyaba al doctor Carlos A. Obregón frente al candidato oficialista del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), Ignacio Quiroz, impuesto por el gobernador Ernesto Hidalgo, el descontento popular escaló.
La ciudadanía denunció un fraude electoral y convocó a un paro cívico. El 2 de enero, miles de personas se congregaron pacíficamente frente al Palacio Municipal para exigir respeto al voto y al principio de municipio libre. Sin embargo, la manifestación fue violentamente reprimida cuando elementos armados abrieron fuego contra la multitud desarmada desde los balcones del Palacio y edificios aledaños, desatando el caos y la muerte.
Mientras las cifras oficiales reportaron 27 fallecidos, testimonios locales, archivos eclesiásticos y crónicas de la época estiman que las víctimas mortales superaron las 200. El historiador Héctor Hesiquio Rodríguez, en su obra “Los mártires de la democracia”, así como investigaciones del Archivo Histórico Municipal y “León en Digital”, respaldan estas cifras, calificando el evento como una “súplica cívica respondida con pólvora”.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha reconocido este suceso como un caso emblemático de represión política, cuestionando la veracidad de las cifras oficiales. La memoria de esta masacre perdura como un recordatorio de la lucha por la democracia y la defensa de la dignidad ciudadana, honrando a quienes dieron su vida por la justicia y la libertad en León.
