Familias afectadas por desbordamiento del río Cazones buscan apoyo para limpiar sus viviendas invadidas por hidrocarburos y recuperar su habitabilidad.
Luego de la intensa inundación que azotó Poza Rica en la segunda semana de octubre, varias familias continúan enfrentando las secuelas en sus viviendas, principalmente la presencia de hidrocarburos y olores fuertes que dificultan la habitabilidad. En la colonia Las Granjas, residentes como Claudia Patricia González Zúñiga trabajan en la limpieza de sus hogares, donde manchas de hidrocarburo en paredes y techos se resisten a desaparecer a pesar del uso de diversos productos de limpieza. La problemática es aún mayor en viviendas cercanas a zonas de pozos petroleros, donde se han reportado manchas de sustancias viscosas que emiten olores penetrantes y representan un riesgo para la salud de los habitantes.
Este incidente resalta la vulnerabilidad de las comunidades cercanas a instalaciones petroleras y la necesidad de mecanismos efectivos para mitigar los daños tras desastres naturales. La presencia de hidrocarburos en zonas residenciales no solo genera inseguridad sanitaria, sino que también complica el proceso de recuperación de las familias afectadas. Hasta el momento, las autoridades y la compañía petrolera local, Pemex, no han proporcionado una solución definitiva, dejando a los afectados en espera de apoyo para limpiar y reactivar sus hogares.
El impacto de estos eventos subraya la importancia de fortalecer los protocolos de respuesta rápida en situaciones de emergencia que involucren riesgos petroquímicos, así como la implementación de medidas preventivas para proteger a las comunidades vulnerables en áreas de extracción y almacenamiento de hidrocarburos.
