En reunión con gobernadores, el secretario de Seguridad fortaleció su posición y exigió reconocimiento por su gestión durante la crisis en Uruapan.
En una encuentro reciente en Palacio Nacional, el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, consolidó su influencia en el ámbito federal al exigir públicamente mayor reconocimiento del gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, por su gestión frente a la crisis derivada del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. La reunión contó con la participación de diversos mandatarios estatales, en un contexto donde Harfuch muestra un fuerte respaldo tras los cambios en la Fiscalía General de la República, impulsados por la llegada de Ernestina Godoy como fiscal general.
Analistas destacan que estos movimientos internos en las instituciones de justicia y seguridad fortalecen la posición de Harfuch, especialmente tras la salida del exfiscal Alejandro Gertz Manero. Además, la colaboración con gobernantes de oposición, como los de Durango, Coahuila y Querétaro, en operaciones antiextorsión, ha permitido al secretario consolidar alianzas cruciales. La detención de un peligroso extorsionador en la región de La Laguna, en coordinación con dirigentes priistas, es un ejemplo de estos esfuerzos.
En ese marco, la exigencia de Harfuch a Ramírez Bedolla refleja las tensiones existentes entre la autoridad estatal y el gobierno federal, en un momento donde la percepción de reconocimiento y cooperación es clave para la gobernabilidad. La cercanía del funcionario con la nueva estructura de justicia y su afinidad con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, refuerzan su posición para avanzar en operativos y estrategias de seguridad de mayor impacto.
Por otra parte, en Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya enfrenta cuestionamientos por los enfrentamientos entre grupos criminales y los propios desafíos de su administración. La presencia de la figura de Harfuch en estos movimientos internos subraya las disputas internas de la Cuarta Transformación, donde el control y la percepción de apoyo político son fundamentales para garantizar estabilidad.
Esta dinámica evidencia un cambio en el equilibrio interno del gobierno federal, que busca fortalecer a actores clave en política y seguridad, consolidando un escenario donde la lealtad y el reconocimiento mutuo se convierten en elementos esenciales para la gestión pública.
