La presencia de embarcaciones publicitarias en Laguna Nichupté genera preocupación ambiental y estética, ante la falta de regulación oficial en zona federal.
La Laguna Nichupté, uno de los tesoros naturales de Cancún, enfrenta desde hace meses una creciente contaminación visual debido a embarcaciones que exhiben pantallas publicitarias. Estas operaciones, que promocionan desde hoteles y restaurantes hasta clubes y plazas comerciales, operan principalmente por la noche sin contar con autorizaciones de las autoridades locales, ya que la zona es de jurisdicción federal. La regulación de estas actividades recae en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y en la Comisión de Áreas Naturales Protegidas, quienes no han otorgado permisos específicos para dichas operaciones.
Este fenómeno se presenta en un entorno ecológico de alta sensibilidad, donde la presencia de publicidad invasiva puede afectar no solo la estética del paisaje, sino también la integridad del ecosistema, que incluye canales, manglares y áreas protegidas. La situación ha levantado alertas entre prestadores de servicios náuticos y ambientalistas, quienes advierten de las posibles repercusiones visivas y ecológicas.
Los expertos resaltan la importancia de que cualquier actividad turística o comercial en zonas protegidas tenga la autorización correspondiente en todos los niveles de gobierno. Aunque algunos de estos cuerpos de agua no están dentro del polígono de protección, la presencia de embarcaciones en áreas cercanas, como los manglares en la región, requiere una regulación estricta para prevenir daños que puedan comprometer la biodiversidad y la belleza natural de la laguna.
Este escenario refleja la necesidad de una vigilancia más efectiva y de políticas claras que aseguren la protección del patrimonio natural, evitando que la proliferación de publicidad no autorizada afecte la imagen y salud ecológica de Laguna Nichupté.
