La crisis en el sector cañero del sur del estado amenaza la continuidad de la producción por bajos precios, plagas y falta de apoyo estatal y federal.
La temporada de recolección de caña en el Ingenio San Rafael de Pucté, ubicada en el sur de Quintana Roo, se encuentra ante su reto más complicado en años recientes. La caída en los precios de mercado, sumada a la presencia de plagas como el hongo del carbón y las dificultades económicas, ha puesto en jaque la continuidad de muchos productores en la región. La superficie sembrada ha disminuido considerablemente y, sin un respaldo adecuado, la próxima zafra corre el riesgo de ser particularmente corta y difícil.
Los productores en la ribera del río Hondo, que agrupa a más de 3,200 familias, dependen en gran medida del cultivo para su sustento. Sin embargo, la falta de apoyo técnico, el bajo precio del azúcar en preliquidación y las deudas acumuladas están llevando a muchos a abandonar la actividad agrícola. La presencia del virus del carbón ha afectado las cosechas en los últimos dos años, reduciendo la productividad y amenazando la estabilidad del sector.
Ante esta situación, las autoridades estatales han implementado medidas como la distribución de dosis de agentes biológicos para frenar la plaga y la construcción de caminos rurales para mejorar la logística. Sin embargo, los productores consideran insuficientes estos esfuerzos y continúan demandando una mayor participación del gobierno federal para enfrentar los desafíos, particularmente en la modificación de precios y pagos oportunos. La próxima temporada será crucial para definir el futuro del cultivo en la región, y sin soporte adicional, el sector corre el riesgo de un declive irreversible.
El contexto actual evidencia una problemática que refleja las vulnerabilidades del campo en Quintana Roo, donde la tradición cañera está en peligro de agotarse si no se toman decisiones que aseguren su sustentabilidad.
