La reducción en financiamiento bancario y el limitado alcance de programas oficiales reflejan la crisis en el sector agrícola, ante protestas y bajas inversiones.
Al cierre de septiembre de 2025, la banca privada en México reportó una disminución en los créditos destinados a actividades del sector primario, alcanzando los 63 mil 594 millones de pesos, lo que representa una caída de 4 por ciento en comparación con los 67 mil 898 millones del mismo periodo del año anterior. Este descenso refleja una tendencia a la baja en la inversión financiera en el campo, la cual ahora equivale apenas al 0.8 por ciento del financiamiento total ofrecido por la banca en el país, señalando una posible desatención hacia el sector agrícola.
En los últimos meses, productores de maíz han manifestado su inquietud social cerrando carreteras en varias regiones del territorio. Solicitan acciones inmediatas del gobierno, como la garantía de precios, la protección del mercado mediante la exclusión de granos del tratado T-MEC y mejores condiciones para acceder a financiamiento. Estas protestas evidencian la incertidumbre y las dificultades que enfrentan los agricultores ante la escasa ayuda estatal.
Para hacer frente a la crisis, las autoridades federales anunciaron la expansión del programa Cosechando Soberanía, destinado a ofrecer créditos y seguros a tasas preferenciales. Este plan, que antes se limitaba a beneficiarios de programas sociales, ahora contempla otorgar créditos con una tasa de 8.5 por ciento, la mitad de la que ofrecen instituciones financieras privadas, con la intención de incentivar la recuperación del sector agrícola y fortalecer la seguridad alimentaria en el país. Sin embargo, la limitada disponibilidad de apoyos oficiales sigue siendo un desafío para la reactivación del campo mexicano.
