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Guanajuato

Autoridades de EE. UU. vinculan a cárteles mexicanos con reclutamiento de exmilitares colombianos

Autoridades de EE. UU. vinculan al Cártel de Santa Rosa de Lima con reclutamiento de exmilitares colombianos para fortalecer sus operaciones delictivas en México.

Por Redacción2 min de lectura
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La cooperación entre bandas delictivas en México y Colombia incluye el reclutamiento de exmilitares para fortalecer operaciones en el control del robo de combustible y tráfico de drogas, evidenciando una narcoestructura cada vez más internacionalizada y violenta.

El incremento de la violencia en el estado de Guanajuato continúa siendo una preocupación central en la política de seguridad en México. Diversas investigaciones y condenas recientes revelan que el Cártel de Santa Rosa de Lima, uno de los grupos criminales más peligrosos del país, ha buscado fortalecer sus operaciones mediante alianzas internacionales y la incorporación de exmilitares extranjeros. En concreto, las autoridades estadounidenses han detectado que este cártel reclutó a exmilitares colombianos, en un esfuerzo por incrementar su capacidad operativa en el control del robo de combustible y actividades ilícitas relacionadas.

Desde su fundación en 2014, el Cártel de Santa Rosa de Lima ha estado principalmente involucrado en el robo de hidrocarburos y en el tráfico de drogas, incluyendo heroína. Sus actividades han contribuido significativamente a un mercado negro de energía que atraviesa fronteras, aportando recursos sustanciales a las organizaciones criminales en la región y afectando las economías de ambos lados de la frontera México-Estados Unidos. La existencia de reclutamientos foráneos evidencia una tendencia de expansión y profesionalización en las estructuras delictivas, en un contexto donde las disputas por el control del territorio y los recursos energéticos generan un ciclo de violencia constante.

El liderazgo de José Antonio Yépez Ortiz, conocido como “El Marro”, ha sido clave en las operaciones y alianzas estratégicas del cártel. Desde su captura en 2020, las autoridades mexicanas han señalado que, todavía desde prisión, Yépez Ortiz continúa dirigiendo sus actividades, enviando instrucciones a su red mediante intermediarios. La reciente imposición de sanciones por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos confirma la gravedad de su influencia y las operaciones ilícitas que mantiene en marcha, a pesar de su encarcelamiento.

Este escenario refleja la complejidad del combate contra las organizaciones criminales transnacionales, que ahora integran reclutas especializados y aprovechan las conexiones internacionales. La presencia de exmilitares colombianos en estos cárteles añade un nivel adicional de peligrosidad, ya que aporta experiencia y tácticas militares a sus operaciones ilícitas. La situación en Guanajuato y otras regiones continúa siendo crítica, requiriendo un esfuerzo integral que incluya cooperación internacional y fortalecimiento institucional.

Este conflicto forma parte de un panorama más amplio donde el narcotráfico, la delincuencia organizada y la corrupción persisten como desafíos centrales para la seguridad regional y la estabilidad política. La implicación de actores extranjeros en estas redes evidencia la necesidad de un compromiso multilateral sostenido para reducir la violencia y recuperar la paz en estos territorios.

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