Sin heridos, el evento ocurrió durante la noche del miércoles y se suma a una serie de ataques similares en la región, evidenciando el uso creciente de drones por grupos criminales.
La ciudad de Tijuana, uno de los puntos fronterizos más activos entre México y Estados Unidos, fue escenario de un atentado con drones que lanzó explosivos en las instalaciones de la fiscalía estatal. El incidente ocurrió durante la noche del miércoles 15 de octubre, en un contexto donde la violencia relacionada con el crimen organizado continúa en aumento en la región. Aunque no se reportaron víctimas ni heridos, los artefactos causaron daños visibles en algunos vehículos ubicados en el patio de las oficinas, y dentro del edificio se registraron disparos y detonaciones. La ofensiva se suma a una serie de ataques previos en Tijuana y Ensenada, donde explosivos y bombas molotov han sido utilizados contra las instituciones judiciales.
El uso de drones para cometer agresiones ha venido en aumento en diversas entidades mexicanas, especialmente en estados como Michoacán, Guerrero y Guanajuato, donde grupos criminales aprovechan esta tecnología para facilitar ataques rápidos y peligrosos. En el caso particular del Cártel de Jalisco Nueva Generación, investigaciones señalan que poseen una división dedicada a emplear aeronaves no tripuladas con cargas explosivas caseras, lo que representa un desafío adicional para las fuerzas de seguridad del país. La creciente utilización de estos dispositivos evidencia una adaptación en las estrategias del crimen organizado para evadir los métodos tradicionales de vigilancia y represión, haciendo necesaria una respuesta coordinada y especializada.
Este tipo de incidentes refuerza la gravedad de la violencia en las fronteras y la necesidad de reforzar protocolos de seguridad y vigilancia en las instalaciones públicas y judiciales. La comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, ha estado pendiente de la escalada de violencia en la región, donde la violencia y la utilización de drones se perfilan como un fenómeno que requiere atención urgente para prevenir futuras agresiones y mantener la seguridad pública.
