Guanajuato, Guanajuato. – Agricultores de cuatro municipios de Guanajuato han manifestado una fuerte oposición a la construcción del Acueducto Presa Solís, una obra considerada clave dentro del Plan Nacional Hídrico impulsado por la administración de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. La controversia gira en torno al uso y soberanía del agua, afectando a miles de familias en la región del Bajío.
Alrededor de 300 productores agrícolas de Acámbaro, Pénjamo, Jerécuaro y Salvatierra participaron en una manifestación el pasado 2 de enero de 2026 para expresar su rechazo al proyecto federal. El acueducto está diseñado para transportar agua de la presa Solís hacia centros urbanos con alta demanda como León, Celaya, Salamanca, Irapuato y Silao.
Los manifestantes portaron pancartas con mensajes como «No al acueducto de la presa Solís», «El agua del campo no se toca», «El acueducto destruye lo que el pueblo construye» y «El agua es vida y nos la quieren quitar», evidenciando el temor ante el proyecto.
Tanto el gobierno estatal como el federal han intentado disipar las preocupaciones, asegurando que el agua destinada a los municipios metropolitanos provendrá de ahorros generados por la tecnificación del Distrito de Riego 011. Sin embargo, los productores se muestran escépticos y temen que el proyecto les «quitará el agua».
Las inconformidades principales de los agricultores y pescadores incluyen la percepción de que el agua beneficiará principalmente a la industria y a sectores adinerados, la deuda histórica de la federación por las tierras de la presa Solís, y la potencial afectación a los mil 200 pescadores que dependen directamente de la presa.
La obra, que forma parte esencial del Plan Nacional Hídrico, implica una inversión conjunta de 15 mil millones de pesos entre la federación y el estado, destinada también a la tecnificación y saneamiento del río Lerma. Específicamente, la tecnificación del Distrito de Riego 011 recibirá más de 6 mil 400 millones de pesos para mejorar la eficiencia hídrica y beneficiar a 25 mil campesinos.
El proyecto ha generado debate político, culminando con la aprobación de una deuda de 4 mil millones de pesos por parte del Congreso local el 16 de diciembre pasado, destinada a la construcción del acueducto.
Se proyecta que la tecnificación logre un ahorro de 120 millones de metros cúbicos de agua, los cuales serán canalizados a través de la estructura de 187 kilómetros para abastecer a 2.6 millones de habitantes en la zona metropolitana. A pesar de los beneficios proyectados, la resistencia social pone de manifiesto la necesidad de un diálogo efectivo para conciliar el desarrollo con las demandas de las comunidades locales.
