El proyecto hídrico genera respaldo en Guanajuato y rechazo en Jalisco, reflejando la complejidad política y ecológica del recurso vital.
El proyecto del acueducto Solís, una infraestructura estratégica incluida en el Plan Nacional Hídrico 2020-2024, continúa siendo un tema de debate entre las entidades de Guanajuato y Jalisco. Mientras en Guanajuato el respaldo se mantiene firme, con apoyo de la mayoría en el Congreso Federal y la aceptación de las autoridades, en Jalisco ha surgido una oposición significativa. El gobernador Pablo Lemus Navarro expresó rechazo rotundo a la obra, argumentando que el proyecto podría afectar los niveles del Lago de Chapala, principal fuente de agua en la región. Durante una visita a Guanajuato, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, confirmó el apoyo del partido a la iniciativa y aseguró que con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, la construcción avanzará según lo previsto, con una inversión superior a los 15 mil millones de pesos. El acueducto, que conectará la presa Solís con el área industrial de Guanajuato por medio de recursos federales aportados en un 50%, busca garantizar el suministro hídrico por los próximos 50 años, especialmente tras la pérdida de volumen de agua en León en 2021. La diferencia en posturas refleja los intereses políticos y ecológicos en juego, destacando la importancia de una gestión eficaz y conjunta de los recursos hídricos en la región.
